domingo, 21 de mayo de 2017

Glaciar El Morado (31/1/2016 y 4/9/2016)

Cerca de Santiago hay algunos glaciares que se pueden visitar según condición física y temporada. Uno de ellos es el glaciar El Morado, que no se encuentra dentro de los terrenos del Monumento Natural El Morado (donde sí que está el glaciar San Francisco), sino al lado. 


Los pormenore de la caminata de unos 10 kilómetros (ida y vuelta) y desnivel de 640 metros (unas 6 horas de duración), se pueden encontrar con detalle en la página http://www.wikiexplora.com/index.php/Glaciar_del_Morado


Depende de lo que se pueda recorrer en auto, será más o menos larga la caminata, pero el camino se pone muy malo según se avanza, por lo que es altamente recomendable llevar un 4x4.  

Camino al Glaciar El Morado
 Desde el auto (instalaciones de la Central Hidroeléctrica Alto Maipo?), en enero.

Camino al Glaciar El Morado
 Algunas vistas del sendero aún transitable para el coche (enero).

Camino al Glaciar El Morado
 Desde el auto en enero.

Camino al Glaciar El Morado
Vista parecida, ya en septiembre.

Básicamente, indicar que se puede llegar en coche hasta el sector que llaman "choriboulder". Lo de "boulder" siempre cuentan que es por las rocas o peñascos, "boulders" en inglés, existentes allí, pero lo de "chori" no he conseguido explicármelo aún. 

Camino al Glaciar El Morado
 Explanada choriboulder, en enero.

Camino al Glaciar El Morado
 Explanada del choriboulder en septiembre.

Camino al Glaciar El Morado
 Lo que podía apreciarse del río, al inicio de la caminata en septiembre

Algunas imágenes del principio de la caminata en septiembre:
Camino al Glaciar El Morado
Camino al Glaciar El Morado
Camino al Glaciar El Morado

Además, desde 2015 hay que solicitar con antelación, un permiso gratuito a vallelasarenas@gmail.com, porque es necesario atravesar con el auto unos terrenos pertenecientes al Parque Natural Privado Valle Las Arenas:


En esta vista de satélite, puede verse marcado en color morado, el lugar donde está el glaciar (con su laguna de color café, llena de sedimento), en rojo la frontera con Argentina (que queda al lado), y en amarillo el precioso embalse del río Yeso (con parte del recorrido que ya relaté en la entrada sobre él):

Camino al Glaciar El Morado

Otra cuestión es en qué temporada hacer la caminata. Si se trata de caminar, la época recomendada es de octubre a mayo (aunque en esos dos meses puede haber mucha nieve en el camino). Y si se quiere hacer esquí de fondo o randoneé, justamente los meses que restan (de junio a septiembre).

En verano, alrededor del mes de enero (que es cuando fuimos por primera vez), el sendero se ve claramente discurrir, al principio, próximo al río (aunque incluso pueden encontrarse aún zonas con nieve-hielo). Pero en septiembre (cuando incautos nos aventuramos a recorrerlo a pie por segunda vez), había tanta nieve que ni sendero, ni gaitas: sólo nieve, nieve y más nieve (y alguna que otra persona practicando randoneé).

Camino al Glaciar El Morado
 Vistas del camino hacia atrás (desde donde se empieza) en el ascenso, en enero.

Camino al Glaciar El Morado
Vista similar en septiembre.

El camino es entretenido, el paisaje espectacular, los colores de la montaña y todas las rocas que se encuentran al paso (se supone que incluso fósiles, pero no ví ninguno).

Hay placas de nieve-hielo en el recorrido, incluso en enero:

Camino al Glaciar El Morado
Camino al Glaciar El Morado
Camino al Glaciar El Morado

 En septiembre, ya, ¿qué decir?:

Camino al Glaciar El Morado

Camino al Glaciar El Morado

Camino al Glaciar El Morado
 Esquiadores de fondo (dos puntitos negros) bajando por el lateral de la cuesta que lleva al glaciar.

Toda la ida es en ascenso, pero el final del recorrido tiene una pendiente bastante exigente (400 metros, con 120 metros de subida). 

Camino al Glaciar El Morado
 Vistas hacia atrás en el último ascenso (enero).

Camino al Glaciar El Morado
 Vistas desde el último ascenso (enero).

Camino al Glaciar El Morado
 Vistas desde el último ascenso (pero en septiembre).

El final del ascenso tiene como recompensa avistar ya muy cerca el glaciar y su laguna. Y ahí, es conveniente llevar ropa de abrigo aunque sea verano, pues la proximidad de la gran masa de hielo hace que baje la temperatura.

Glaciar El Morado
 Por fin el glaciar colgante El Morado con la laguna en la base (enero).

Glaciar El Morado

Glaciar El Morado
El glaciar, pero en septiembre.

Glaciar El Morado
 Detalle del glaciar y su laguna desde satélite.

Al regreso, unas nubes y su tormenta nos seguían en enero:
 
Camino al Glaciar El Morado

Camino al Glaciar El Morado

El camino de regreso en septiembre:

Camino al Glaciar El Morado

Camino al Glaciar El Morado

Camino al Glaciar El Morado
Hacia el auto en el choriboulder a la vuelta en septiembre. 

Se supone que en esta zona hay incluso huellas de dinosaurios, pero yo no las encontré, ni en verano.

domingo, 14 de mayo de 2017

Están locos estos chilenos ? XVIII (El Cristo de Mayo)

Cuentan en Santiago, que cada 13 de mayo debe celebrarse una procesión en la que se saca a la calle una única figura: la del llamado Cristo de Mayo (originalmente Señor de la Agonía). Dicen que debe hacerse porque los años en los que no se ha celebrado (1959, 1984 y 2009) se han producido fuertes y dañinos terremotos (terremoto de Valdivia de 1960, terremoto de Algarrobo de 1985, terremoto de Chile de 2010, de 9'5, 8'0 y 8'8 en la escala de Richter respectivamente).

Y es que fue un lunes 13 de Mayo de 1647 cuando entre las 22:30 y las 22:39, en una noche sin luna, se produjo un terremoto que se calcula llegó a los 8'5 grados Richter, asolando la ciudad de Santiago que por aquella época contaba con 5000 habitantes. Se calcula que murieron entre 600 y 1000 personas y la ciudad quedó completamente destruída. Según los testigos de la época, el terremoto duró lo que se tarda en rezar tres o cuatro credos (que era como cualquiera podía medir el tiempo en aquella época), es decir, unos tres minutos

Plano de Santiago en 1600

Todas las construcciones quedaron destruídas. La población estaba tan atemorizada, que se dice que ni los presos quisieron abandonar las ruínas de sus celdas. Solo se libró un edificio civil, algunos arcos de la Catedral, la Iglesia de San Francisco (de la que se cayó la torre), y el muro donde estaba situada la imagen del Señor de la Agonía (desde entonces Cristo de Mayo) en la Iglesia de San Agustín (que estaba recién terminada). Dicen que el Cristo también seguía en la cruz en pie, con sus dos cirios encendidos a los lados (!), rodeado de destrucción y mientras toda la ciudad estaba a oscuras. Solo había cambiado un detalle en la imagen: la corona de espinas se había deslizado hasta el cuello del cristo. Y cualquier intento de recolocarla, coincidía con nuevas réplicas (por lo que después de varios intentos nadie lo ha vuelto nunca a intentar). Los supervivientes y heridos, refugiados en la explanada abierta de la Plaza de Armas consideraron este hecho un milagro. La pequeña ciudad destruida y lejana de todo, en la que incluso se habían abierto grietas por las que escapaban gases sulfurosos, sufrió los siguientes días, ruidos subterranéos, lluvias, tormentas, e incluso nevadas, que solo contribuyeron a aumentar la desolación de los habitantes y a reactivar su fervor religioso (parece que un pelín abandonado).


Este cristo fue tallado alrededor de 1613 por el fraile Agustino de origen peruano Pedro de Figueroa, que a su llegada a Chile en 1604 quedó sorprendido por la escasez total de imágenes religiosas (y cualquier otro tipo de representación artística) en esta parte del mundo, a diferencia de lo que ocurría por ejemplo en Lima. Se propuso realizar la imagen con ayuda de algún carpintero (que hizo el trabajo grueso), ya que él mismo no era tallista ni tenía ninguna experiencia en ello (lo cual tiene mucho mérito).
 Imagen del Cristo (apréciese la situación de la corona).

 La talla completa.

Así que la figura del Cristo cumplió en 2013, 400 años: 

 Cartel conmemorativo de los 400 años del Cristo de Mayo.

Pero resulta que el mismo año que este fraile llegó a Santiago (1604), nacía en la ciudad un personaje cuyo apelativo "la Quintrala" ha pasado a ser equivalente a "mujer perversa". Su nombre era Catalina de los Ríos Lispeguer. Sus padres pertenecían a la nobleza chilena (su padre un noble español, que poseía plantaciones de caña, y su madre de ascendencia alemana). Y aunque la familia tenía haberes, no recibió una educación cuidada y fue semianalfabeta. Se dice que era alta, guapa, pelirroja y de ojos verdes y por herencia, se convirtió en terrateniente. También se dice (hoy se especula que quizá por machismo y las envidias que suscitaba una mujer poderosa, rica y libre) que era cruel, y se la responsabiliza de varias muertes (de familiares, amantes y sirvientes a los que azotaba), por las que se la quiso procesar en varias ocasiones. 

Su residencia de Santiago se hallaba en la esquina contigua a la iglesia de San Agustín y es aquí donde una historia enlaza con otra. Algunas versiones dicen que la Quintrala adquirió la imagen del Cristo, pero que la mirada acusadora de la talla la perseguía y decidió deshacerse de ella, ya que "no soportaba que un hombre la mirase mal en su propia casa" (y, o la devolvió al templo, o  la arrojó a la calle, de donde los vecinos la trasladaron a la iglesia). Otra versión (posiblemente compatible con la anterior) dice que la Quintrala era, a pesar de todo, devota de esta imagen y donó dinero para instituir la capellanía del Cristo, mantener sus procesiones y sus cirios encendidos (ya que falleció en 1665).

 Iglesia de San Agustín y esquina donde estubo situada la casa de la Quintrala.
Lo que es un hecho a día de hoy, es que cada 13 de mayo (previa novena desde el día 4) a las 19 horas, el Cristo sale en procesión durante una hora aproximadamente. Sale del templo y recorre parte de la calle Estado, Moneda, y Ahumada hasta la Plaza de Armas por la calle Compañía, donde se rezan tres credos y se pide por que no haya desastres naturales, y en concreto terrmotos. Luego regresa por la calle Estado hasta la Iglesia de San Agustín, donde se celebra una misa a las 20 horas.

Recorrido de la procesión del Cristo de Mayo
Recorrido de la procesión

El recorrido y los rezos se hacen en un ambiente totalmente ecléctico, rodeado de la algarabía de las calles del centro de la ciudad: manteros, danzantes de cuecas, pintores callejeros, monologuistas, gente de compras, turistas, coches circulando, predicadores,...: "el gran teatro del mundo".

Cristo de Mayo, Santiago de Chile
Imagen del Cristo previa a la procesión.

Cristo de Mayo, Santiago de Chile
 Inicio de la procesión dentro de la iglesia.

Cristo de Mayo, Santiago de Chile
A la salida de la iglesia.

Cristo de Mayo, Santiago de Chile
En la calle Ahumada. Una rama se enganchó en la corona del Cristo (a pesar de que hay una persona encargada de retirar obstáculos como ramas o cables con un palo largo) que con su mirada hacia el cielo tenía un aspecto raro.

domingo, 7 de mayo de 2017

Cosas curiosas XXIII: Colibries en el jardín

Un mañana de sábado, un colibrí pasó junto a la ventana y se quedó mirándola. Seguramente miraba su imagen reflejada, pero al otro lado del cristal estábamos nosotros que nos quedamos perplejos. Fue un segundo, pero ya sabíamos que había colibríes en el jardín.

Se me metió en la cabeza hacer un bebedero de colibríes. Al fin y al cabo era una oportunidad única para observarlos de cerca (si se dejaban).

Los colibríes son un tipo de pájaros que sólo habitan en América. Si a alguien en Europa le ha parecido ver alguno (como nosotros que creímos ver uno en Florencia), es porque ha visto una especie de polilla gigante (Macroglossum stellatarum) cuyo movimiento de alas es similar a los colobríes y se dedica a libar el néctar de las plantas, como ellos.

La llamada "esfinge colibrí" que puede verse en Europa 

La peculiaridad fundamental de los colibríes es su movimiento de alas (algunas especies llegan a aletear unas 80 veces por segundo), que les permite quedarse parados en el aire, volar hacía atrás y hacer giros y cabriolas imposibles para otros pájaros. Para poder hacer todo esto, han tenido que reducir su peso al mínimo. Así que son los pájaros más pequeños del mundo. Algunos pueden confundirse con insectos y hay una especie cuyos ejemplares pesan menos de ¡dos gramos! (menos que una moneda de céntimo de euro). Es el colibrí zunzuncito o pájaro mosca (Mellisuga helenae):

Colibrí zunzuncito o pájaro mosca

Y luego está la excepción: el llamado colibrí gigante (Patagona gigas), que mide unos 20 centímetros y habita, por ejemplo, las orillas del lago Titicaca (Perú y Bolivia).

 El colibrí más grande Patagonia gigas 
con una embargadura de alrededor de 20 cm.
Algunos colibríes han adaptado su pico a un tipo de flores, como una llave a una cerradura. Es el caso de los colibríes picohoces (Eutoxeres condamini y Eutoxeres aquila) cuya alimentación depende de la existencia de las plantas a las que se han adaptado, como la heliconias y la centropogon.


Colibrí picohoz o pico de aguila junto a la flor centropogon.
Heliconia rostrata
Fuente Wikipedia: CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=136571

Otros tienen un pico casi tan largo como su propio cuerpo, como el colibrí pico espada (Ensifera ensifera) que llega a medir unos quince centímetros y pesar 12 gramos.

Colibrí pico espada 

Para mantener su nivel de actividad (el corazón late unas 1200 veces y respiran unas 500 veces por minuto), los colibríes tienen que comer muchísimo, y cosas que les proporcionen mucha energía. Por eso, se pirran por el néctar de las plantas y por ende, por el agua azucarada (proporción no menos de 1/5 a 1/3 de azúcar) que se pone en los bebederos. Complementan su dieta con la proteina de pequeños insectos. Necesitan comer tanto que, si un ser humano tuviera que comer en la misma proporción, tendría que consumir unos 130 kilos de alimentos al día.

Había visto bebederos de colibries en Perú (donde también los había visto a ellos enredando entre las flores). Son recipientes generalmente de colores rojos, porque parece que es el color que más les atrae. Luego he oído  en algún documental que no es realmente así, y les encantan todas las flores, del color que sean. En México, donde hay muchos colibríes, es fácil encontrar bebederos, en tiendas de mascotas, y creo que en grandes superficies en general. Pero en Chile nos lo he encontrado, así que decidí hacerme el mío propio con una botella de plástico, unas pajitas o cañitas, "bombillas" en chileno (a las bombillas las llaman "ampolletas"), y unas flores de atrezzo (hechas con plástico de colores rojos y verdes).
 Bebedero de colibries de factura propia que remodelaré en algún momento.

Los que llegan a mi bebedero son una pareja de colibries australes (Sephanoides sephaniodes). Esta especie habita al sur de Argentina, y todo Chile, desde Atacama a Tierra de Fuego, siendo por tanto, el collibrí más austral del mundo (ninguno otro llega tan al sur). También se le conoce como picaflor chico, pingarita o picaflor de cabeza granate. Miden unos 9 centímetros y pesan alrededor de 5 gramos.
Colibrí austral hembra
 Esta es la hembra "Pía" (en esta foto se puede apreciar su lengua). Tiene unas plumas blancas alrededor de los ojos negros que le dan un aspecto raro.


En este vídeo se la puede ver en el bebdero. Es más comedida y tranquila que el macho. Nunca pasa de la barandilla, vigila, y es más reposada.

Colibrí austral macho 
Este es el macho "Pizpireto". Yo creo que es un poco más pequeño que la hembra y mucho más nervioso. En esta foto tiene un poco levantada la cresta de plumas, pero no se aprecian los colores.

Este vídeo es del macho (Pizpireto). ¿Se puede ser más inquieto? Hay que estar atento porque nunca está en el mismo sitio, se mete dentro del balcón, se acerca a la cámara, siempre está observando. No me extraña que esté tan delgadito.

La hembra tiene colores verdosos-grisaceos. El macho tiene colores parecidos en el cuerpo, pero en la cabeza tiene unas plumas que cambian de color según las eriza (mientras vigila muy atento el bebedero) tomando tonos verde brillante, amarillos, naranjas, rojizos. Es muy curioso. Le llama la atención la cámara con la que les grabo, el led rojo que parpadea. A veces se acerca a ella e intenta posarse, como en este vídeo.  

 
 
Los colibries tienen muy buena memoria, siendo capaces de recordar las flores de las que liban, cuál fue la última, y cada cuanto tiempo, para permitir que produzcan néctar. Son muy territoriales, se adueñan de ciertas flores y no permiten que otros pájaros se acerquen a ellas, llegando a golpearles en el aire aunque sean más corpulentos que ellos mismos (lo he presenciado entre colibríes). Solo se retiran si a la flor llega una abeja o una avispa, ya que para ellos (debido a su pequeño tamaño), la picadura es mortal.


En estos vídeos se puede ver al macho intentando espantar a otro macho del bebedero. Sale de la parte de abajo (de la barandilla).


Creo que vivien en los árboles de enfrente. No podría localizar el nido (parece que sería del tamaño de una goma de borrar). Los huevos (cada puesta es de un par) serían del tamaño de una canica. Cuando duermen bajan su temperatura y ralentizan su metabolismo, siendo entonces muy vulnerables. Al amanecer comienzan a acelerarlo hasta llegar a las cifras de latidos y respiraciones que he mencionado antes. Ese metabolismo lento también lo adoptan las hembras cuando empollan a los polluelos (ya que apenas pueden moverse del nido para alimentarse). Luego durante la crianza, vistan el nido más de 140 veces al día.

Colibrí austral macho 
 Curioseando la cámara.

Colibrí austral macho
Primer plano en uno de esos curioseos.

Son aves incapaces de andar. Sus patitas solo les sirven para posarse, cosa que hacen cuando la flor de la que liban se lo permite, o cuando vigilan sus flores desde alguna rama. Los que vienen al bebedero, prefieren las flores de mismo, pero a veces liban posados en la baranda, si dejo el tapón de la botella lleno de agua dulce. 

En este vídeo (muy corto) puede verse a al colibrí libando del bebedero posado en la flor (lo que le permite ahorrar energía).

Se supone que los colibríes migran a zonas de flores de la precordillera durante la estación cálida (diciembre-febrero), para luego regresar a los jardines de la ciudad cuando las temperaturas bajan.

Colibrí austral macho 
Tienen un canto bonito, muy agudo, pero nada molesto. Creo que cada vez son más confiados. A veces vienen a libar cuando estoy más o menos cerca del bebedero, quizá también es porque empiezan a asociar mi presencia con que el bebedero se haya rellanado!

Colibrí austral macho
 Foto de Pizpireto, en la que pueden apreciarse las plumas de la cabeza.

Algunos están en peligro de extinción, y en algún momento lo estuvieron prácticamente todos. En el siglo XIX, estos pájaros llamaban tanto la atención a los habitantes del viejo mundo que se llegaron a cazar masivamente para adornar los sombreros con sus cuerpos o plumas. Así de triste es otra historia más del depredador humano.